📌 Al Tesoro le cuesta convertirse en un regulador sustitutivo de las tasas de interés a largo plazo
El foco de la reciente discusión del mercado es si el Tesoro de Estados Unidos puede, sin depender de la Reserva Federal, bajar directamente los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo. La visión optimista sostiene que el Tesoro ya ha elevado la escala de recompra de bonos del Tesoro a largo plazo a USD 4 mil millones y que también puede utilizar el saldo de efectivo de la TGA, lo que en conjunto podría proporcionar un margen operativo cercano a USD 1 billón.
La clave de este argumento no está en si el Tesoro realiza recompras, sino en cuánto efectivo puede realmente reasignar libremente y en si esta operación puede sostenerse. Si los principales medios son utilizar la TGA, emitir menos deuda y recomprar bonos del Tesoro, la escala realmente disponible podría ser significativamente menor que el saldo aparente. Cada vez que el Tesoro utiliza una parte de su efectivo, también debe afrontar las restricciones de su propia gestión de efectivo y sus acuerdos de financiación. Por tanto, equipararlo directamente con un «QE cuasi» capaz de bajar los rendimientos a largo plazo de forma sostenida es una conclusión demasiado apresurada.
Los resultados recientes también proporcionan una prueba de realidad: algunos observadores señalan que la intervención de Bessent en el mercado de bonos la semana pasada aún no ha revertido la presión de los altos rendimientos. Esto por sí solo no demuestra que la herramienta sea ineficaz, pero indica que los inversores en bonos prestan más atención a los factores persistentes de oferta y demanda, financiación y riesgo, que a operaciones puntuales.
Lo que realmente vale la pena observar a continuación es si el Tesoro amplía y aplica de forma sostenida las recompras, y si, tras los cambios en el saldo de la TGA, los rendimientos a largo plazo muestran descensos repetibles. Si ambos no mejoran de forma simultánea, la afirmación de que el Tesoro puede sustituir a la Reserva Federal en la regulación de las tasas de interés a largo plazo deberá moderarse.
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